La palabra
La persona que siempre dice encontrarse mal acabará enfermándose. El que piensa: Me siento bien y lleno de vitalidad, logrará mejorar su rendimiento deportivo. Para que se materialice hay que darle emotividad y convicción.
La palabra crea sugestiones que irán a cubrir cada necesidad.
El jugador que manifieste: Me siento tranquilo y muy confiado, jugará mejor que otro que piense: No se como me va a ir en el partido.
La palabra contacta el yo profundo, lo moviliza y crea realidades. Es la explicación
de ciertas rachas ganadoras que tienen los que juegan con alegría. Las emociones positivas conectan con el inconsciente, para acceder al juego instintivo.
Cada una tiene un significado particular, pero nosotros le damos contenido y magnitud.
La palabra “CUIDADO” nos saca de concentración, por que supone peligro. En consecuencia nos aparta del juego confiado y pasamos al contenido y razonado. Nos creó un estado de emergencia con todas sus consecuencias.
Su interpretación produce alteraciones en la mente y en el cuerpo.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios




