El Masters del suspense

Los novelistas dedicados a la ficción y al suspense tienen un gran referente en la última vuelta del Masters de Augusta 2011

Los novelistas dedicados a la ficción y al suspense tienen un gran referente en la última vuelta del Masters de Augusta 2011, para volcarlos a sus libros, con la seguridad de lograr ser best sellers. Nadie recuerda un certamen tan parejo y vibrante, tan loco e histórico a la vez, con diez golfistas que en algún momento de la última vuelta lideraron y rozaron la gloria, para caer luego a un precipicio.

Esperanza y destrucción, gritos alegres y silencios mortíferos, cumbre y abismo, se entrelazaron en una calesita que no tuvo freno, distribuyendo emociones a granel a medida que avanzaba la jornada. El desfile de candidatos funcionó sin pausa, hasta que la calesita dejó de girar y la sortija estaba en la mano del sudafricano Charl Schwartzel.

A mitad del recorrido era la locura, comenzaron a amontonarse jugadores en la parte superior de la clasificación, con 10 bajo el par. En cierto pasaje estaban McIlroy, Cabrera, Choi, Day, Scott, Schwartzel y Tiger, a quienes se sumaron Bo van Pelt, Ogilvy y Donald.

Poco a poco fueron cayendo, como si se deshojaran margaritas, aparecieron las aspiraciones truncadas en cierto pasaje que se convirtió en una pesadilla a la hora de cerrar los ojos para descansar del ajetreado día.

TIGER Y DONALD, MÁS LA TRAGEDIA DE RORY
Tiger Woods fue uno ellos. No podía sacar de su mente al par 3 del hoyo 12. Allí falló un putt accesible y ese bogey frenó su impactante arremetida del trayecto de ida de cinco bajo el par, consecuencia de un águila y tres birdies, que lo habían ubicado en la lucha del primer lugar, luego de salir a siete golpes del puntero y a tres de los varios segundos. Ese putt obró un efecto negativo en los faltantes seis capítulos, perdiendo oportunidades de obtener birdies y hasta de un águila, como la sensibilidad de sus manos hubiesen desaparecido como consecuencia de aquel error.

Un caso similar fue el de Luke Donald. Estaba nueve bajo par en el tee de ese par 3 del 12. La pelota cayó en el agua. No pudo evitar el doble bogey, aunque después remontó con cuatro birdies y un bogey en seis hoyos para finalizar con menos 10 y se durmió pensando en ese doble bogey.

La gran tragedia la protagonizó el norirlandés Rory McIlroy el joven y talentoso jugador de 21 años, líder en las tres primeras jornadas, se mantenía al frente en el hoyo 9, con menos 11 y un golpe de ventaja, luego de dos bogeys y un birdie. Pero sufrió un colapsó en el par 4 del 10. Pegó con el drive y desvió tanto que la pelota fue a parar a un lugar imposible de imaginar, como si ese momento hubiera echo eclosión la presión interiormente contenida.

Ante semejante triple bogey sintió como si una máquina invisible perforase su cabeza. De inmediato siguieron el bogey del 11 y el doble bogey del 12, para ya knock out subir el par 5 del 15. El joven de los rizos llevará la carga de semejante desastre no sólo esa noche, sino durante mucho tiempo.

CABRERA TUVO UNA EXCELENTE JORNADA, PERO NO LOGRÓ SU DESEO
El argentino Ángel Cabrera estaba convencido de poder concretar una muy buena vuelta final, capaz de conducirlo a su segunda victoria en Augusta. No sucedió lo esperado. ¿Por qué? Puede pensarse en varias razones, desde la influencia de ser espectador directo de los problemas de McIlroy en la última salida. También puede decirse de la carencia de ese contagio necesario para desafiarse a si mismo y poder y embalarse o la impaciencia producto de las detenciones obligadas en el desarrollo de la vuelta.

Con todo, luego de bajar los hoyos 7 y 8, en el 10 era líder junto con Schwartzel, Choi y Scott. Y como le sucedió a Tiger y Donald, el par 3 del 12, en su caso un bogey, producto de un approach desacertado, fue el principio de un final no deseado, que puso fin bogey del par 3 del 16, obligándolo a resignar todas las posibilidades.

A pesar de sentirse conforme con su juego, de haber finalizo séptimo, muy meritorio de por sí, más aún si se tiene en cuenta el bajo rendimiento que estaba teniendo desde hace tiempo, habrá pensado esa noche en esos dos par 3 y el contagió de las situaciones que le impidieron embalarse.

TRES FESTEJOS HASTA LA MADRUGADA
La otra cara de la moneda fueron los australianos Jason Day, de 23años, y Adam Scott, de 30. Day protagonizó un hecho inusual para un debutante en Augusta, al compartir el segundo puesto con su compatriota. Dos golpes lo separaron del ganador, al hacer 68, con 32 de vuelta y con birdies en los par 4 del 17 y 18.

Scott hizo 67, con seis birdies y un bogey. En cierto momento pareció ser el primer australiano en imponerse en Augusta, pero el no bajar los par 5 del 13 y el 15 lo alejaron de esa posibilidad al surgir como una saeta Charl Schwartzel, en los últimos cuatro hoyos.

El caso del sudafricano forma parte del dicho del golf: "Cuando te toca ganar, ganas de cualquier manera". Porque partió en el grupo de los escoltas a cuatro golpes del norirlandés. En el par 1 del 1 falló el green y embocó desde afuera para birdie. En el par 4 del 3 embocó el segundo tiro desde cerca de 150 yardas para águila. De pronto, sin entrar en calor estaba tres bajo el par, pero subió el par 3 del 4.

Quedó inmóvil en menos 10. De pronto, cuando Scott se puso menos 11, despertó enhebrando una cadena de cuatro birdies, desde el 15 hasta el 18, imposible de contrarrestar. Según cuentan testigos, los vieron a los tres festejar hasta la madrugada de Augusta.

LOS CAMBIOS EN EL RÁNKING MUNDIAL
El alemán Martin Kaymer, a pesar de no clasificarse en el Masters, se mantuvo como número 1, en su decimaséptima semana, al no ganar Luke Donald, Lee Westwood, Phil Mickelson ni Tiger Woods, que en caso de haber triunfado lo hubiesen desbancado del primer lugar.

Eso sí, hubo cambios al por mayor, aunque Westwood se mantuvo segundo. Donald pasó al tercer lugar y cambió figurita con Mickelson que retrocedió al cuarto. Tiger avanzó del séptimo al quinto y McDowell bajó del quinto al sexto.

Los más llamativos progresos fueron los de Charl Schwartzel, del 26 al 11; de Adam Scout, del 30 al 17; de Jason Day, del 41 al 24, y de Angel Cabrera del 97 al 70.

Así nos despedimos de este fabuloso e histórico Masters de Augusta 2011.

Por Eduardo Alperín
ESPNdeportes